Ignacio G. Schipani
Úrsula Moreyra

Estudio Maleza

PA’DENTRERO

BIO

Ignacio G. Schipani, Arquitecto en la Universidad de Belgrano. Anteriormente, se recibió de Maestro Mayor de Obras en el Colegio Ing.
Luis A. Huergo. En 2002 fue ayudante de cátedra para la materia Habilitación Profesional II (UB). En 2005 realizó el posgrado Curso de cómputo, presupuestación y programación de obras (UBA). En 2007 curso el posgrado en Patologías habituales de la construcción (UBA). Y en 2009 realizó el posgrado en Dirección Técnica de Obra (UBA).
Actualmente, se desarrolla ejerciendo proyecto y dirección de obras para un estudio en Buenos Aires. En 2015 fue semifinalista del Premio de Artes Visuales ITAU junto al grupo El Brote, con la obra Nostalgia.

Úrsula Moreyra, en 2010 se recibió de la Diplomatura en Bibliotecología y Cs. De la Información (UBA).
Realizó estudios en fotografía, video arte, teatro, danza y expresión corporal. Completo su formación en Derechos Humanos y Feminismo. Actualmente cursa la Licenciatura en Paisajismo (INTEGRAL –UMSA), trabaja como bibliotecaria en la Biblioteca de la Corte Suprema de Jusiticia de la Nación y trabaja ad-honorem en el CAAP (Centro Argentino de Arquitectos Paisajistas). En 2015 fue semifinalista del Premio de Artes Visuales ITAU junto al grupo El Brote, con la obra Nostalgia.

MEMORIA

Con la decisión de recuperar las formas de contacto más primitivas es que comenzamos a delinearel proyecto estudiando a la comunidad de Ceibas y sus orígenes. Ello le imprimió a la propuesta un fuerte carácter local.
El recorrido comienza por medio de una rampa que nos transporta a una zona más elevada, ello nos permite entrar en contacto con el entorno y la historia de la comunidad. Los primeros pobladores debían hacer éste recorrido en forma frecuente, la geografía del lugar que habitaban los obligaba a que con cada crecida del río buscaran tierras más altas donde protegerse de la inundación.
Al llegar a lo alto nos invade un sentimiento de protección y seguridad, podemos observar y hacer contacto visual con lo que nos rodea. La sensación de tener un falso control sobre la naturaleza. En la cima observamos unos palos de otro color y con mayor esbeltez que el resto, como centinelas del lugar, indicando que ese sitio es distinto, guarda un tesoro bajo él. Entramos en una fase de contacto espiritual. Los aborígenes que habitaron la zona construyeron gigantescos cerros que hoy continúan siendo útiles ya que la gente construyó su vivienda sobre ellos.
Paradójicamente éstos cerros eran cementerios que se presentaban bajo la forma de montículos, compuestos de tierra mezclada con arena y cubiertos de vegetación.
Siguiendo el recorrido pasamos a una zona de gradas con una profusión de palos, nos internamosen el monte del ceibal. Para desplazarnos nos tomamos de éstos palos, entramos en contacto con el material y su rusticidad. También es una zona de descanso, de observación, de intercambio, de diálogo y comunicación, netamente contacto social.
Destacamos que durante el recorrido hay varias paradas a las que llamamos de ocio, un ejemplo son los bancos que se encuentran en forma lateral a la rampa, dando lugar a diversos medios de descanso y relación.
Para finalizar y procesar el recorrido y el conocimiento que adquirimos durante el mismo construimos un espacio de meditación pa’dentro. Nos internamos más y entramos en un lugar de introspección donde pretendemos hacer un autoconocimiento de nosotros mismos, hacernos consientes, establecer nuestros límites y plasmar nuestra huella. Para ello diseñamos un módulo que al apoyarse y ejercer presión con el cuerpo marca nuestra presencia y lugar en el mundo.